viernes, 28 de agosto de 2015

LOS BIZCOCHOS CANALE

LOS BIZCOCHOS CANALE



En el año 1999 se dejaron de fabricar estas deliciosas tostadas dulces.
Las comimos de chico y se las dábamos a nuestros hijos, porque tenían la fama de ser las más saludables.

También eran la única comida cuando había descomposturas de estomago.-

Hoy ya no existen gracias a que nos imponen marcas extranjeras, y ésta fue adquirida para que pase al olvido.


La ex fábrica de bizcochos posee una historia centenaria. Fue en el año 1875 cuando don José Canale apostó a una pequeña panadería en Defensa y Cochabamba. Los años pasaron y el crecimiento del restaurant - fábrica hizo que Canale se instalara como la panadería del barrio. El renombre que tomó su industria llevó al inmigrante genovés a mudarse a Martín García 320, frente al Parque Lezama. El tiempo pasó se convirtió en una de las grandes fábricas del sur de la ciudad, una firma que se instaló en el corazón de los argentinos desde su nacimiento. Incluso, luego de la muerte de su fundador, la fábrica comenzó a ser manejada por la viuda e hijos y siguió su camino de industria nacional. 

Desde 1910 hasta 1994 el límite entre Barracas, La Boca y San Telmo estuvo unido por la fábrica de bizcochos y galletitas, que fue uno de los ejemplos industriales que tuvo el país, y que hoy en día se ha transformado en Patrimonio Cultural de la Ciudad. En la década del ´20, cuando Argentina era el granero del mundo, lanzaron los bizcochos Canale. En los años ’50, fue el turno de los dulces y mermeladas, y en los ‘70 aparecieron las Cerealitas. 


En 1985, un incendio que consumió gran parte de la fábrica, hizo que la firma Canale no pueda recuperase. En 1994 la industria de galletas que había funcionado durante un siglo fue vendida al grupo Macri, ya que como en la mayoría de las fábricas nacionales, las deudas –68 millones de dólares- eran inafrontables. En la década de los ´90 la marca de la histórica industria típica de barrio del sur porteño, se vendió a una empresa multinacional. En 1999 la empresa Canale, al igual que Terrabusi, pasó a formar parte de la multinacional estadounidense Nabisco, luego de una millonaria puja con el grupo Macri. Lo mismo le sucedió al primer edificio que albergó a José Canale, en Defensa al 1200, transformado ahora en lo que es una torre y galería comercial. La fábrica es en la actualidad propiedad de la inmobiliaria Bullrich S.A. Esta empresa, además trabaja conjuntamente con el estudio de arquitectura Mc Cormak y asociados, casa FOA, entre otras empresas con capitales extranjeros.

jueves, 27 de agosto de 2015

LA COCINA ECONOMICA

LA COCINA ECONOMICA



Cuando el gas no se comercializaba para uso doméstico, en las casas se utilizaba para cocinar las famosas "cocinas económicas".

Eran a leña o a carbón.

También servían como calefacción

jueves, 20 de agosto de 2015

LOS LIBROS DE CUENTOS INFANTILES DE CONSTANCIO C. VIGIL

LOS LIBROS DE CUENTOS INFANTILES DE CONSTANCIO C. VIGIL

Felices recuerdos de mi infancia fueron los libros de Constancio C. Vigil, en especial el libro UPA con el cual nos introdujimos en el aprendizaje de la lectura. El libro UPA nos invitaba a hojearlo y querer aprender a leer.
Les acompaño distintas tapas de esos libros













lunes, 17 de agosto de 2015

EL RADIOTEATRO “LAS AVENTURAS DE TARZÁN”

EL RADIOTEATRO “LAS AVENTURAS DE TARZÁN”



Para muchos argentinos que eran pibes en los primeros años de la década del 50, el que suscribe incluido, la hora de tomar la leche trae ecos de chocolatada y bramidos de elefantes. De lunes a viernes, a las 17.30, la empresa de leche chocolatada Toddy auspiciaba, por Radio Splendid, "Tarzán", un radioteatro de quince minutos que pronto ganó la afición de los chicos de la época.


Era el aliciente para que dejáramos de jugar y volviéramos a casa a tomar la leche.

Inicialmente el programa iba a las 17.30 pero llegaron tantas cartas (eran bolsas y bolsas diarias) pidiendo que empezara más tarde porque los chicos no habían llegado aún de la escuela, que lo cambiaron para las 18 horas.


La estrella máxima era César Llanos, un hombre que no provenía del medio y que al terminar el programa dejó la actuación.
Mabel Landó, que hacía el papel de Juana, estudiaba en el Conservatorio de Arte Dramático cuando acompañó a una amiga que iba a rendir una prueba en el Palais de Glace, para entrar en el radioteatro de Carmen Valdez y Roberto Airaldi. Como faltaba la compañera de Luis Medina Castro le pidieron que diera pie a los textos que él debía interpretar y en definitiva fue ella la seleccionada. Poco tiempo después la contratan para interpretar a Juana en reemplazo de Nelly Beltrán que lo estaba haciendo.

Otros participantes eran Juan Carlos Dusó, en el indio Wali, Alfredo Navarrine como el profesor Philander y Miguel Banni como el capitán Darnot (estos dos últimos ya fallecidos al igual que Llanos).


Pero una de las estrellas del programa era, Tarzanito, el hijo de Tarzán, incorporado al programa tras un concurso organizado por la revista Billiken, que no fue otro que Oscar Rovito. 

Pero la estrella tras bambalinas era Martín Clutet (luego director de cámaras en TV), encargado de los efectos especiales, tarea que alguna vez supo desempeñar Alberto Olmedo en sus inicios. Y los sonidos de sala estaban a cargo de un maestro del medio, el gran Ernesto Catalán, toda una leyenda en la radiofonía nacional. 

El famoso grito de Tarzán fue grabado por un tenor. Los actores colaboraban haciendo voces en segundo, tercer plano, directamente contra las paredes y las voces y los gritos de los indios mientras Tarzán y Wali (en primer plano) discutían con los jefes de las tribus. Clutet y Catalán usaban una suerte de gran lampazo, de hojas de papel, removidas dentro de una gran palangana para recrear los pasos entre las malezas. El paso de Tantor -el elefante de Tarzán que no figuraba en el libro original sino en la versión teatral- se hacía con dos sopapas en fuentones grandes llenas de papel de diario y los pasos en la arena se lograban haciendo girar dos medios cocos en una caja llena de sal.


Era muy pintoresco los gritos, en segundo o tercer plano, alejándose del micrófono; el ruido de pasos en las malezas (hechas con un lampazo de hojas de papel, removidas dentro de una gran palangana) y las sopapas manipuladas en dos fuentones llenos de agua, que simulaban el paso del elefante Tantor, siempre acompañada con la frase: "Uge, Tantor, uge" (algo así como "Huye, Tantor, huye", en lengua ignota). 

Pese al éxito, los anunciantes tenían la idea de que el programa no era escuchado por nadie. A Jorge Rey, se le ocurrió hacer un desfile por la Av. Santa Fe, el día de la primavera, con el elenco caracterizado para ir a la selva. Fue tal la repercusión que, se cuenta, ese fue el origen de los festejos del día de la primavera en Buenos Aires. Tal concurrencia llevó a decir al entonces Presidente Perón: "Pero, caramba, ésos llevan más gente que nosotros". 

Pese al éxito del desfile, los productores no le dieron el aumento de sueldo que pedían los actores, planteo salarial que se repitió en 1955, con igual resultado. Casi todo el elenco renunció y el programa, con otras voces, sólo resistió poco tiempo más, luego de cinco años de ocupar las tardes de los chicos porteños. 


LOS MANISEROS

LOS  MANISEROS


En las plazas siempre se encontraba un tanque de tostado negro a carbón o gas decorado para simular las formas de una locomotora a vapor, donde se colocaba maní natural y se lo tostaba. Por unas pocas monedas uno recibía un cono de papel lleno hasta desbordar con maní tostado y con su cáscara. Una golosina sana y natural que en las tardes de fresco ayudaba a calentar las manos.


Cuando llegaron los inmigrantes europeos traían consigo muchas costumbres de venta callejera, por ejemplo los italianos y españoles acostumbraban vender castañas asadas en una lata circular (muy parecida a una pizzera) sobre un tacho con leña que servía de calentador. Aquí se encontraron con el maní y tuvieron que modificar la forma de venderlo.


Algunos tenían un cilindro colgando con una correa y usaban para medir su venta, una lata pequeña de conserva de tomates y agregaban algunos maníes más con la mano, todo despachado en un cucurucho de papel de diario.

Otros  maniseros que trabajaban en la zona mas paqueta de la ciudad, disponían de un hornito más sofisticado que semejaba una vieja locomotora pintada en colores vivos y echando humo por la chimenea, además de llevar la mayoría una corneta colgada del cuello para anunciar su presencia.

Sus clientes eran en su mayoría infantiles que a la salida del colegio o en las plazas y también en las calesitas compraban el rico maní calentito.

A “LOS MANISES CALIENTES” pregonaba el casi siempre viejo manisero italiano, que agregaba la frase, a cinco centavos y con yapa.

Ofrecía, además de los maníes tostados, pochoclos, manzanas recubiertas por caramelo, garrapiñadas y otros golosinas. 

Era un vendedor emblemático de plazas y paseos porteños. 

Alguno de ellos, durante el verano, cambiaban el rubro a heladero. 


Lindos recuerdos de la infancia de un Buenos Aires del pasa

domingo, 16 de agosto de 2015

EL CARRITO ROJO DEL PANADERO



¡Que rico era ese pan! 

Mucho mejor que el de la panadería. 

Esperábamos ese carrito rojo, de la “panificación”, que era precedido por el reiterado sonar característico de su corneta. 

Nuestras madres salían a su encuentro. El repartidor detenía el carrito, bajaba, anunciaba sus productos, las novedades, y mostraba su carga, abriendo la puerta trasera del carrito. 

Pan Lactal, francés, pan negro integral, baguettes, facturas, emperadores, budines, dulces y todo lo rico que uno deseara. 

La modernidad se lo tragó.

sábado, 15 de agosto de 2015

LA RADIO SPICA

LA RADIO SPICA


¿Quién no tenía una radio Spica en mis años mozos. La llevábamos a todos lados, a la cancha, al colegio durante los grandes premios, a la cama, a escuchar música acostados, en fin, a todos lados.

Cuando la radio se popularizó y al volverse portátil generó un punto de quiebre en la historia de nuestro desarrollo tecnológico, salvando las distancias, significó un avance equiparable al de la actual Internet.

La fábrica que construyó masivamente esta radio fue fundada en el año 1939, con la marca JAPAN TRANSFORMER WORKS Co. Ltd., dedicada como lo dice su nombre, a la fabricación de transformadores eléctricos. Pero acorde a los cambios en el año 1945, cambia su nombre por el de SANRITSU ELECTRIC Co. Ltd. nombre que aparece en las etiquetas de su producto más noble: la Spica

La fabricación de sus radios a transistores recién comenzó en el año 1955, llegando al record de más de un millón de receptores en diciembre de 1964, correspondiendo el mayor porcentaje de dicha producción al famoso modelo ST 600, que fuera exportado a todo el mundo.

Sintonizaba exclusivamente emisoras de AM (amplitud modulada), o lo que en ese tiempo se denominaba onda larga.

Llevaba 4 pilas AA de bajo rendimiento, y cubría la banda de 535 a 1605 khz. Tenía 6 transistores PNP de Germanio, 5 bobinas y dos transformadores, para la etapa de sonido. (Son 6 transistores Thosiba Serie 2S (2SA52, 2SA53, 2SB54 y 2SB56 a la salida en clase B conC transformador). Rango 535 a 1605 Khz. ,F.I. de 455 Khz.)

La recepción era muy buena y el sonido nítido. Por las noches, con buen clima y la Ionósfera despejada, se podían sintonizar emisoras del interior, algunas de Uruguay que siempre nos contarían la verdad de lo que ocurría en Argentina, cosa que durante las épocas de la represión y la guerra nos permitía estar mejor informados.