sábado, 19 de septiembre de 2015

Laponia helados

Laponia helados

Cuando era chico, era muy común que pasaran los carritos tirados por un caballo que vendían helado suelto.
El correr de los años trajo los triciclos de reparto con sus cajas blancas o con los colores de la marca, y una marca emblemática era Helados Laponia.Otra, Noel.
Yo te hablo de los años 60 pero la fabrica comienza a escribir su historia en 1930.

Los productos que comercializaban eran, el palito helado, el bombón y los pequeños potes de cartón con tapa que se acompañaban con la clásica cucharita de madera.

Fuente blog Mil Recuerdos

miércoles, 16 de septiembre de 2015

LOS BUZONES DE CORREO, una especie en extinción


LOS BUZONES DE CORREO, una especie en extinción




Los buzones de correos son los receptáculos que instala el servicio de correos en la calle o en locales públicos para que los ciudadanos depositen sus cartas y postales. Los buzones públicos se colocan en zonas de paso y se suelen pintar en colores llamativos para facilitar su localización.

Los buzones han cumplido una importante labor social durante siglos; sin embargo, recientemente, con el auge de la informática y el masivo uso del correo electrónico el buzón de correos ha entrado en declive.

Los primeros buzones argentinos datan de 1858, eran de madera, y estaban instalados en las farmacias, donde también vendían las estampillas. No eran totalmente públicos, ya que dependían del horario de los comercios. Las cartas eran retiradas por un cartero que iba a buscarlas a caballo.

A finales del siglo XIX se importan desde Inglaterra los buzones pilares, tal cual los conocemos hoy, de hierro, pintados de rojo y con la base negra.

El típico buzón porteño es de color rojo, durante la dictadura se los pintó de azul y con el advenimiento de la democracia se volvió al color original.  En una época impero el negro y amarillo, pero el sindicato de los Taxistas le inició un juicio al Correo, por lo que debieron cambiar el color.

Hace 25 años, cada buzón recibía unas 400 cartas por día; hace ocho, cerca de 10; hoy son muchos los que permanecen vacíos todo el tiempo.

Frente a La Biela, en Quintana al 600, Recoleta, hay uno impecable. Los empleados tienen instrucción de limpiarlo. “Estamos alerta. Lo quisieron sacar varias veces; la última fue hace 3 años, pero dimos pelea”, explica Carlos Gutiérrez, presidente de la Asociación de Amigos de Recoleta. Y agrega: “Cuando llegué a la zona hace 46 años el buzón ya estaba . Da pena, quedan sólo tres o cuatro por acá. Los turistas se sacan fotos todo el tiempo, es parte de lo típico porteño ; hasta los tangos los evocan”.



Fue sumamente importante como medio de comunicación para toda una ciudad que se forjó con inmigrantes, donde enviar cartas a sus familiares y amigos de su país de origen, era tan cotiadiano como hoy enviar un e-mail.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

EL YOYO

EL YOYO

 

El yoyo es un juguete que se devoró el tiempo.

Con el Yoyo se entretenían grandes y chicos, mostrando sus habilidades.

Este juego consiste en dos platos que están unidos por un eje, esta figura está enrollada por una cuerda que por medio del impulso emitido por la mano sube y baja en más de una oportunidad.

Después de haber practicado esta actividad por algún tiempo se puede proceder a hacer figuras mientras el juguete sube y baja, exigiendo un poco más de destreza y coordinación.

Existían muchas formas y tamaños de este juguete, podía ser de madera, plástico o metal.




viernes, 28 de agosto de 2015

LOS BIZCOCHOS CANALE

LOS BIZCOCHOS CANALE



En el año 1999 se dejaron de fabricar estas deliciosas tostadas dulces.
Las comimos de chico y se las dábamos a nuestros hijos, porque tenían la fama de ser las más saludables.

También eran la única comida cuando había descomposturas de estomago.-

Hoy ya no existen gracias a que nos imponen marcas extranjeras, y ésta fue adquirida para que pase al olvido.


La ex fábrica de bizcochos posee una historia centenaria. Fue en el año 1875 cuando don José Canale apostó a una pequeña panadería en Defensa y Cochabamba. Los años pasaron y el crecimiento del restaurant - fábrica hizo que Canale se instalara como la panadería del barrio. El renombre que tomó su industria llevó al inmigrante genovés a mudarse a Martín García 320, frente al Parque Lezama. El tiempo pasó se convirtió en una de las grandes fábricas del sur de la ciudad, una firma que se instaló en el corazón de los argentinos desde su nacimiento. Incluso, luego de la muerte de su fundador, la fábrica comenzó a ser manejada por la viuda e hijos y siguió su camino de industria nacional. 

Desde 1910 hasta 1994 el límite entre Barracas, La Boca y San Telmo estuvo unido por la fábrica de bizcochos y galletitas, que fue uno de los ejemplos industriales que tuvo el país, y que hoy en día se ha transformado en Patrimonio Cultural de la Ciudad. En la década del ´20, cuando Argentina era el granero del mundo, lanzaron los bizcochos Canale. En los años ’50, fue el turno de los dulces y mermeladas, y en los ‘70 aparecieron las Cerealitas. 


En 1985, un incendio que consumió gran parte de la fábrica, hizo que la firma Canale no pueda recuperase. En 1994 la industria de galletas que había funcionado durante un siglo fue vendida al grupo Macri, ya que como en la mayoría de las fábricas nacionales, las deudas –68 millones de dólares- eran inafrontables. En la década de los ´90 la marca de la histórica industria típica de barrio del sur porteño, se vendió a una empresa multinacional. En 1999 la empresa Canale, al igual que Terrabusi, pasó a formar parte de la multinacional estadounidense Nabisco, luego de una millonaria puja con el grupo Macri. Lo mismo le sucedió al primer edificio que albergó a José Canale, en Defensa al 1200, transformado ahora en lo que es una torre y galería comercial. La fábrica es en la actualidad propiedad de la inmobiliaria Bullrich S.A. Esta empresa, además trabaja conjuntamente con el estudio de arquitectura Mc Cormak y asociados, casa FOA, entre otras empresas con capitales extranjeros.

jueves, 27 de agosto de 2015

LA COCINA ECONOMICA

LA COCINA ECONOMICA



Cuando el gas no se comercializaba para uso doméstico, en las casas se utilizaba para cocinar las famosas "cocinas económicas".

Eran a leña o a carbón.

También servían como calefacción

jueves, 20 de agosto de 2015

LOS LIBROS DE CUENTOS INFANTILES DE CONSTANCIO C. VIGIL

LOS LIBROS DE CUENTOS INFANTILES DE CONSTANCIO C. VIGIL

Felices recuerdos de mi infancia fueron los libros de Constancio C. Vigil, en especial el libro UPA con el cual nos introdujimos en el aprendizaje de la lectura. El libro UPA nos invitaba a hojearlo y querer aprender a leer.
Les acompaño distintas tapas de esos libros













lunes, 17 de agosto de 2015

EL RADIOTEATRO “LAS AVENTURAS DE TARZÁN”

EL RADIOTEATRO “LAS AVENTURAS DE TARZÁN”



Para muchos argentinos que eran pibes en los primeros años de la década del 50, el que suscribe incluido, la hora de tomar la leche trae ecos de chocolatada y bramidos de elefantes. De lunes a viernes, a las 17.30, la empresa de leche chocolatada Toddy auspiciaba, por Radio Splendid, "Tarzán", un radioteatro de quince minutos que pronto ganó la afición de los chicos de la época.


Era el aliciente para que dejáramos de jugar y volviéramos a casa a tomar la leche.

Inicialmente el programa iba a las 17.30 pero llegaron tantas cartas (eran bolsas y bolsas diarias) pidiendo que empezara más tarde porque los chicos no habían llegado aún de la escuela, que lo cambiaron para las 18 horas.


La estrella máxima era César Llanos, un hombre que no provenía del medio y que al terminar el programa dejó la actuación.
Mabel Landó, que hacía el papel de Juana, estudiaba en el Conservatorio de Arte Dramático cuando acompañó a una amiga que iba a rendir una prueba en el Palais de Glace, para entrar en el radioteatro de Carmen Valdez y Roberto Airaldi. Como faltaba la compañera de Luis Medina Castro le pidieron que diera pie a los textos que él debía interpretar y en definitiva fue ella la seleccionada. Poco tiempo después la contratan para interpretar a Juana en reemplazo de Nelly Beltrán que lo estaba haciendo.

Otros participantes eran Juan Carlos Dusó, en el indio Wali, Alfredo Navarrine como el profesor Philander y Miguel Banni como el capitán Darnot (estos dos últimos ya fallecidos al igual que Llanos).


Pero una de las estrellas del programa era, Tarzanito, el hijo de Tarzán, incorporado al programa tras un concurso organizado por la revista Billiken, que no fue otro que Oscar Rovito. 

Pero la estrella tras bambalinas era Martín Clutet (luego director de cámaras en TV), encargado de los efectos especiales, tarea que alguna vez supo desempeñar Alberto Olmedo en sus inicios. Y los sonidos de sala estaban a cargo de un maestro del medio, el gran Ernesto Catalán, toda una leyenda en la radiofonía nacional. 

El famoso grito de Tarzán fue grabado por un tenor. Los actores colaboraban haciendo voces en segundo, tercer plano, directamente contra las paredes y las voces y los gritos de los indios mientras Tarzán y Wali (en primer plano) discutían con los jefes de las tribus. Clutet y Catalán usaban una suerte de gran lampazo, de hojas de papel, removidas dentro de una gran palangana para recrear los pasos entre las malezas. El paso de Tantor -el elefante de Tarzán que no figuraba en el libro original sino en la versión teatral- se hacía con dos sopapas en fuentones grandes llenas de papel de diario y los pasos en la arena se lograban haciendo girar dos medios cocos en una caja llena de sal.


Era muy pintoresco los gritos, en segundo o tercer plano, alejándose del micrófono; el ruido de pasos en las malezas (hechas con un lampazo de hojas de papel, removidas dentro de una gran palangana) y las sopapas manipuladas en dos fuentones llenos de agua, que simulaban el paso del elefante Tantor, siempre acompañada con la frase: "Uge, Tantor, uge" (algo así como "Huye, Tantor, huye", en lengua ignota). 

Pese al éxito, los anunciantes tenían la idea de que el programa no era escuchado por nadie. A Jorge Rey, se le ocurrió hacer un desfile por la Av. Santa Fe, el día de la primavera, con el elenco caracterizado para ir a la selva. Fue tal la repercusión que, se cuenta, ese fue el origen de los festejos del día de la primavera en Buenos Aires. Tal concurrencia llevó a decir al entonces Presidente Perón: "Pero, caramba, ésos llevan más gente que nosotros". 

Pese al éxito del desfile, los productores no le dieron el aumento de sueldo que pedían los actores, planteo salarial que se repitió en 1955, con igual resultado. Casi todo el elenco renunció y el programa, con otras voces, sólo resistió poco tiempo más, luego de cinco años de ocupar las tardes de los chicos porteños.